jueves, 18 de abril de 2013

Capitulo 1


TERCERA PARTE

LLUVIA DE SANGRE

CAPÍTULO I

REGIMIENTO DE INFANTERIA DE LA GUARDA NACIONAL “CONCEPCION”

III DIVISIÓN DEL CORONEL PEDRO LAGOS


Los primeros disparos fueron recibidos en la línea chilena, con una suerte de sorpresa resignada, en sus posiciones los hombres podían ver claramente las caras del enemigo, de modo que muy pocos albergaban dudas de que ese día habría combate, sin embargo, ninguno de ellos esperaba que la batalla comenzara de ese modo.

La vista de los hombres del Regimiento “Concepción” era sencillamente espectacular, si hubiesen sido otros tiempos sin duda hubiesen disfrutado la costa, y probablemente se estarían bañando; sin embargo, en las actuales circunstancias, la vista era secundaria, pues, tácticamente eran, la extrema izquierda de la línea chilena; el Comandante, deseoso de no permanecer inactivo, había ordenado que se enviara una patrulla a la playa a fin de reconocer un camino de bajada, de esta manera un Cabo 1º y dos soldados reciben las órdenes pertinentes y parten, siguiendo la orilla del risco comienzan a buscar; el Cabo observa que uno de sus hombres avanza agazapado – Jara cual es su problema que camina tan encorvado – Ninguno mí Cabo, solo que no me gusta estar tan cerca del enemigo sin cobertura – El Cabo quiso decir algo, pero el sonido de tiros a su izquierda le hizo callarse, el soldado Jara se estiró súbitamente, los tres hombres se miran indecisos ante el sonido del fuego cada vez más cercano, como sino comprendieran lo que pasaba, entonces junto al pie del Cabo se levanta el polvo de una bala – ¡Mierda! – Un Teniente que observaba distraídamente la escena desde retaguardia, intenta gritar, pero la voz no logra salir de la garganta, ahora una docena de tiros son dirigidos a los hombres, y estos caen.

Dos soldados que contemplaban al grupo reaccionan por fin y abren fuego, el anonadado Teniente cubierto por un pequeño árbol, levanta su revólver y dispara también, entonces los bultos que han quedado en el suelo comienzan a moverse, un nuevo grupo de soldados apunta sus armas y dispara, los bultos apenas visibles se arrastran hacía la protección del fuego amigo, el Teniente por fin saca la voz – ¡Muévanse niños! ¡Fuego, cúbranlos! – Sin embargo, son solo dos de los bultos se mueven, el tercero permanece invisible a la vista de sus compañeros. 

Por fin, tras lo que les parece un siglo, dos hombres aparecen junto a sus compañeros, uno de ellos trae aún su arma, el otro, pálido y jadeante permanece en silencio, sus compañeros ven claramente una fea herida de bala que le ha perforado la pierna derecha a la altura del peroné, aparentemente le ha fracturado el hueso, uno de sus compañeros con un trapo sucio, presiona la herida mientras improvisa un vendaje, el rostro del hombre se vuelve más pálido, y aprieta fuerte los dientes, pero aún así no se queja.

¿Y Jara? – pregunta al fin uno de los soldados mientras recarga su arma, consultando por el tercer hombre que componía la partida, el Cabo que aún permanece ileso mueve negativamente su cabeza y casi en un murmullo agrega – Lo acribillaron – De esta manera el soldado Amador Jara se transformaba en la primera víctima de la batalla. 

Los hombres no dicen nada, pero súbitamente toman conciencia de su propia mortalidad, el sonido de fuego de cañón se une súbitamente al de fusilería, sin embargo los hombres no pueden identificar sí son amigos o enemigos, el Teniente corta el ensimismamiento de los hombres con ordenes – Ustedes pongan al herido al abrigo de esa tapia, el resto dispérsense, no podemos permanecer todos juntos en este lugar –  

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