CAPÍTULO VII
ROBERT RAMSAY
LIMA
El
estruendo de la batalla, semejante a una tormenta, que por momentos
parecía arrecia, hicieron que Robert Ramsay recordara las palabras
de un Flag officer del Almirante Stirling, con el que había hablado
menos de una hora antes – El Almirante me ha confidenciado que las
negociaciones para garantizar la propiedad de los neutrales en Lima
han fracasado, le recomiendo que vaya a casa empaque lo que pueda y
salga cuanto antes de la ciudad – Pero ¿Existe un lugar seguro
donde ir? – Marche a Ancón, el Almirante ha decidido desembarcar
los Royal Marines de la Shannon, se hacen gestiones para que personal
del Ferrocarril Inglés, pueda operar un convoy especial a ese punto,
son casi 30 millas de viaje, si fracasa el tren viaje como pueda,
Ancón será el único lugar seguro en los próximos días.
Nervioso,
Robert se había dirigido hasta su residencia dispuesto a salir
cuanto antes hacía Ancón, mientras realizaba la marcha lamentó
profundamente el reclutamiento de los encargados del transporte
público de la ciudad, por un instante a medida que se había
internado por las calles deseo correr, sin embargo, su orgullo le
impidió hacerlo, por el contrario se limitó simplemente a caminar
al ritmo de un hombre apurado, a su paso notó que la gente comenzaba
a encerrarse en sus casas, cerrándose las ventanas y poniendo pesadas
trancas en las puertas ya en la casa Ried, y él comenzaron a trazar
los planes para marcharse cuanto antes de la ciudad, por sobre todas
las cosas, tenían claro que era su deber proteger a las mujeres y
niños – Tenga usted por seguro que si bien es cierto Rey ni los
hombres de la Reserva no son los Granaderos Reales, tendrán la
conciencia cierta de que nada podrá defender a sus familias si ellos
no resisten el máximo de tiempo posible – De acuerdo, pero por
sobre todas las cosas debemos llegar a la estación de Abajo del
Puente,y confiar con que el ferrocarril haga el viaje – La señora
de la casa apareció frente a los hombres ofreciéndoles hacerles
servir una taza de té, los hombres correctamente rechazaron el
ofrecimiento – La mujer de Rey pareciera no pensar en que el
enemigo está en las puertas de su ciudad – Reid asintió al tiempo
que encendía un cigarrillo – Repentinamente detuvo su acción
dirigiéndose a la ventana, la abrió, con un gesto evitó que Robert
le preguntara algo, luego dio una chupada a su cigarro – Escuche
usted, son disparos – Robert asintió, al tiempo que simplemente se
limitó a señalar – Debemos pedir a las damas que preparen a los
niños, aunque debamos marchar a pie, debemos llegar a Ancón sea
como sea – Dicho esto, se limitaron a hacer llamar la gente al
salón, mientras esperaban a las damas y niños, el vecino Danburry
entró apresuradamente a la casa, se le veía algo agitado, más no
acobardado, cuando hubo retomado un poco el aliento les señaló –
Logramos que el Tren de Ancón haga un viaje especial, saldrá en
unos momentos, debemos llegar rápidamente a la estación, o saldrán
sin nosotros, los refugiados de la casa Gibbs ya han comenzado a
moverse a la estación, pero yo no podía partir sin avisarles –
Reid y Robert agradecieron sinceramente el noble acto de Danburry,
mientras se movían, Robert, tomó su escobilla de dientes del baño,
unos pañuelos limpios y un abrigo gris.
En
la calle pudieron ver, a los refugiados que había asilado la casa
Gibbs & Co. marchando apresuradamente rumbo al Rimac – Por
Dios, Danburry, ¿Cuanta gente habían tomado bajo su protección? –
El aludido se secó la frente con un pañuelo, y sin pararse
respondió – Pues, 175 personas, en su mayoría mujeres y niños –
Pronto el grupo de Robert y Reid, se unieron a la columna, la señora
de Rey, reclamaba por que no habían conseguido un coche para marchar cómodamente Robert atribuyó el comentario a los nervios, o bien la
señora abría olvidado que los hombres y animales estaban ahora en
el frente de batalla, el sonido de los cañones se sintió claramente
antes de que hubiesen avanzado una cuadra, algunas mujeres sollozaban
en silencio, otras con grandes alaridos clamaban a Dios.

No hay comentarios:
Publicar un comentario