PRIMERA PARTE
PRELUDIO DE TORMENTA
CAPITULO I
NOCHE DEL 14 AL 15 DE ENERO DE 1881
POSICIONES AVANZADAS DEL EJÉRCITO CHILENO AL NORTE DEL PUEBLO DE BARRANCO
REGIMIENTO DE CABALLERIA CAZADORES A CABALLO
El destacamento del Alférez Araya, permanecía parapetado, tras uno de los incontables muros, que cruzaban la campiña en todas direcciones, estos veintinco hombres eran la fuerza chilena más avanzada del ejército chileno hacía Lima, el Sargento 1° Gregorio Ríos había recomendadó a su superior que situaran la posición manteniendo a la vista la línea del ferrocarril, según le explicó al oficial, dicha línea era el mejor punto de referencia para moverse en la noche, tanto para ellos como para el enemigo; con buen juicio Araya decidió confiar en el Sargento, de esta manera, los Cazadores se desplegaron a izquierda y derecha de la línea, manteniendo los caballos con dos centinelas un muro más atrás; también por consejo del Sargento Ríos, los centinelas fueron situados en parejas, así un hombre podía descansar mientras el otro vigilaba.
Esta primera avanzada, gran guardia del Ejército, puesta en observación del enemigo, estaba formada por miembros del Regimiento de Caballería “Cazadores a Caballo”, uno de los Regimientos con más fama del Ejército, y a decir verdad eran los favoritos del General Baquedano, quien los comandara hasta solo hacía unos años antes de la guerra.
Habían sido trasladados al Teatro de Operaciones casi desde el comienzo de la guerra, y los hombres que formaban parte de él tenían fama de audaces y aguerridos, incluso algunos ya eran tenidos como verdaderas leyendas, solían jactarse los “Cazadores” de que habían combatido en Calama, el primer combate de la guerra, agregando luego una lista mpresionante, San Pedro de Atacama, Germania, Dolores, Locumba, Pajonales de Sama, Tacna, Arica, y ahora podían agregar la reciente batalla de Chorrillos, dependiendo del humor del “Cazador” que se jactaba, este podía agregar algunas decenas de batallas y combates de tiempos pretéritos, incluyendo algunas de las batallas más importantes de la historia de Chile tales como Maipú y Yungay.
En el caso del Sargento Ríos, si se le preguntaba este decía que el momento de mayor gloria del Regimiento, lo habían tenido el 6 de noviembre de 1879, cuando el I Escuadrón del Regimiento bajo el mando del Capitán Barahona secundado por el ya legendario Capitán Sofanor Parra, habían destrozado una fuerza combinada Peruano-boliviana en los alrededores de Agua Santa, en Pampa Germania.
Acompañaba en su puesto al Sargento Ríos, el soldado Salvador Soto, oriundo de Santiago, quien como todos sus compañeros tenían un respeto único por el veterano Sargento, un disparo de fusil lejos a la derecha, más allá de la línea de ferrocarril alertó a Soto, tranquilamente se echó la carabina a la cara apuntando hacía el norte, expectante, como buen veterano, casi sin respirar, esperó, pasó algún rato y no hubo más disparos, probablemente pensó solo era otro centinela que nervioso disparó por error, o bien fuera, se dijo, un peruano que intentaba mantener a los chilenos despiertos, recordándoles que ellos estaban allí cerrándoles el paso hacía la codiciada Lima y el fin de la guerra, con este pensamiento llenándole la cabeza, les deseó una muerte dolorosa a todos los defensores de la ciudad; el Sargento Ríos le dio un golpecito en el hombro – Poncho soldado, esta noche no pasara na... vamos a fumar mejor – La frase, dicha con tanta tranquilidad por el veterano Sargento relajó al soldado, y rápidamente arremangó el poncho de tal manera que este ocultara cuaquier brillo del fósforo o de la corona del cigarrillo que pretendían fumar; el Sargento, acarició suavemente el atado de cigarrillos, obtenido algunas horas atrás junto a un reloj y un anillo de entre las pertenencias del cuerpo de un oficial peruano muerto en los alrededores de la hacienda de San Juan.
Tras algunas piteadas Soto se atrevió a preguntar – ¿Como sabe que no pasará nada mí sargento? –
Ríos esbozó una mueca que bien pudo ser interpretada como una sonrisa – De haber querido caer sobre nosotros lo hubiesen hecho anoche, cuando había mucha tropa dispersa, hoy no solo no hay dispersos, sino que además se les termina la noche –
– Entonces usted no se compra eso del Ejército de Reserva –
– Pss... puede ser que hayan armado a todos los monos de Lima, pero qué con eso, se necesita tiempo para que esos monos sean verdaderos soldados –
–¿Entonces mi sargento? –
– Entonces na, piensa en los reclutas del “Santiago” – Soto visualizó mentalmente al Regimiento “Santiago” – Piensa que ese regimiento se creo a principios del 79, y más encima es de Línea, de modo que uno pensaría que ya es veterano ¿no? – Si claro – Y sin embargo viste como es poco lucido para manejar las armas – Soto recordó entonces que antes de embarcar a la campaña, el General Baquedano revistó personalmente a la III División, el “Santiago” como cuerpo más antiguo de la División del Coronel Lagos formaba a la cabeza de la fuerza, de modo que fue el primero en rendir honores al Comandante en Jefe, y en el simple ejercicio de presentar armas, notoriamente los movimientos carecieron de uniformidad –
– La flauta, toda la razón
– Si poh, si después de Tacna, en vez de 1.200 hombres que debe tener un regimiento, solo quedaban en pie unos 400, de modo que hubo que mandarles 800 reclutas pa completar sus filas
– Entonces el mentao ejército de reserva igual está compuesto en su mayoría por reclutas – El sargento le guiñó un ojo al soldado – de modo Sotito, si usté recibe orden de pararse en una carga contra los gallinazos hágase el sordo, lo más probable es que los pájaros se hechen a volar antes de que les caigamos ensima – El soldado sonrió, la confianza que le transmitía el Sargento, le hacía pensar en el descanso que sería llegar de una vez por todas a la mentada Lima.

Relato muy entretenido.
ResponderEliminarRelato muy entretenido.
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